Sanar al que cuida

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Cuando la vida te pone a alguien en tu camino que has de cuidar, sabe muy bien por qué lo hace y a quien se lo da, eso es algo que me ha ayudado personalmente a asumir mi tarea como padre de una niña con discapacidad. Pero hay algo que está en nuestras manos y que nunca debemos olvidar y es a nosotros mismos. De nuestro bienestar dependerá el de ellos y cuando digo ellos, no sólo me refiero a personas con discapacidad, hay situaciones en las que por circunstancias tienes que hacerte cargo de la salud de alguien, ya sean tus padres, tu pareja, tus hijos…, si estas situaciones fueran transitorias o si no lo fuesen como es mi caso , siéntete  afortunado porque ellas te llevarán por un camino de crecimiento personal que seguramente jamás hubieras recorrido de no tener esa circunstancia en tu vida.

Nosotros, los cuidadores, debemos aprender a cuidarnos, no sólo en el plano físico sino también en el emocional y espiritual. En este artículo voy a hablaros de mi experiencia como osteópata y de las técnicas de las que nos podemos servir para estar fuertes y sanos, y así poder interpretar lo mejor posible nuestro papel en esta vida, logrando que esa persona que está a nuestro cargo disfrute también con nosotros , con nuestro optimismo y nuestro coraje.

Cuando nos hacemos cargo del cuidado de otra persona, llega un momento que nos olvidamos de nosotros mismos, todo gira en torno a él o ellos. Todo nuestro ser y en especial nuestro cuerpo empieza a sobrecargarse, nuestra vitalidad se resiente, pero hemos de estar “al pie del cañón” , hasta que un día no podemos más, y de repente…”nos rompemos”, la máquina casi perfecta que cohesiona todo nuestro ser, dice “basta” , a través de un mal gesto por ejemplo sobreviene ese tirón en la zona lumbar  que a medio plazo se convierte en una hernia discal… y sólo acabamos de empezar una larga lista de malestares que arrastraremos, preguntándonos si nuestro problemas tienen remedio. Nos vamos olvidando de nosotros hasta tal punto que no somos conscientes de nuestros gestos y movimientos, de ahí los accidentes casuales.

Nuestro sistema nervioso se altera, y aparece el famoso estrés, pero aún  así nuestro cuerpo permanece en pie… “cuánto nos quiere y que poco lo cuidamos” , me decía una paciente que había tenido que cuidar a su madre enferma de alzheimer
La buena noticia, es que nuestro cuerpo, nuestro organismo, esta dichosa maravilla, tiene la capacidad de autoregenerarse, de  autocurarse, si le ayudamos un poco, si le damos un pequeño empujón, si le motivamos y escuchamos diariamente, estando a su lado, sintiendo cada uno de sus latidos, cada impulso por expresarse, en definitiva cada momento.

Otra buena noticia es que existen alternativas que nos pueden ayudar a poner a punto nuestra salud, entre ellas  están las terapias manuales como la Osteopatía, la Terapia Craneosacral y la Reeducación Postural, y podremos sacarles partido cuando el terapeuta nos brinda su experiencia personal diaria en el área del cuidado de otras personas.  Por las experiencias que me han tocado vivir, se lo que significa desde lo más profundo de mi ser la palabra salud. Espero que tú, cuidador, ya sea de otras personas o de tí mismo , estés de acuerdo conmigo que es una bendición estar sano y que trabajar en ese empeño es un compromiso personal.
 
Entre las técnicas o métodos que utilizo para mejorar la estructura corporal global de la persona, esta la reeducación postural, basada en el concepto de cadenas musculares. El método que utilizo es el concebido por F. Meziéres, que os iré explicando en próximos números de esta revista, tan sólo deciros que una postura incorrecta fija o recurrente supone un gasto energético en nuestro sistema corporal; para evitar ese desequilibrio otras partes del cuerpo han de realizar un sobreesfuerzo, dando lugar a largo plazo al malestar, cansancio, estrés y accidentes casuales. Desarrollar la percepción de la postura nos lleva a una mejor expresión de nuestro bienestar tanto físico como psicológico.

Para tomar conciencia de todo esto he diseñado un taller/estudio en el que los objetivos  que persigo son los siguientes:

  • aumentar tu atención y la consciencia de tu postura corporal
  • estudiar y corregir tus posturas incorrectas a las que recurres en situaciones   cotidianas
  • revitalizar, flexibilizar y relajar todo tu cuerpo, según el sistema de cadenas musculares globales.
  • proveerte de conocimiento básicos y prácticos de anatomía, que te ayudarán a entender tus gestos y posturas así como los mecanismos que llevan a desequilibrar tu estructura corporal, creando un desajuste en tu bienestar.
  • darte herramientas fáciles y prácticas para poder gestionar con más recursos las tensiones acumulativas de la vida diaria ( estrés físico- emocional)

Otro de los métodos terapéuticos que forman el abanico de las herramientas con las que trabajo es la Osteopatía. Todos hemos oído hablar de ella pero ¿qué es en realidad?:

La Osteopatía es una terapia manual que suele actuar en el aparato músculo-esquelético (articulaciones, músculos, ligamentos y envoltorios tendo-musculares llamados fascias).

Su objetivo es aliviar el dolor, incrementar la movilidad de los diferentes tejidos entre sí y restablecer la armonía global y la salud del organismo. Considera que el cuerpo humano es un conjunto complejo, anatómico, fisiológico y psicológico, en el que todos los elementos constitutivos son interdependientes. Por ello , la Osteopatía es una terapia que entiende al individuo en su globalidad, a diferencia de la medicina alopática , que suele “segmentar “ el cuerpo en múltiples órganos sin interrelación mutua. Así sucede que la dolencia de un elemento esquelético-muscular puede afectar al cuerpo en su totalidad. Por ejemplo, es normal ver en la consulta a personas cuyo dolor en la espalda es consecuencia de un bloqueo en la rodilla o el tobillo. Así pues, está indicada principalmente para trastornos de la columna vertebral, como hernias discales, lumbalgias, pinzamientos, cervicalgias, trastornos de los miembros inferiores, esguinces, etc.…

El osteópata utiliza sus manos tanto  como instrumento de valoración del cuerpo del paciente,  como herramienta de trabajo , ya que la mano es un órgano de sensibilidad extrema que permite recoger múltiples informaciones sobre la temperatura, el espesor y la sensibilidad de la piel, así como sobre el estado de tensión de las diferentes capas de tejido situadas bajo ella.
Otra de las técnicas que utilizo en el arte de la sanación es la Terapia Craneosacral, siendo un complemento muy notable de las anteriores. Es una terapia muy sutil que se basa en los movimientos mínimos de los huesos del cráneo y del sacro, armonizados por la “correa de transmisión” que los une: la médula espinal. En próximos artículos hablaremos extensamente de esta técnica y sus posibilidades para aliviar el estrés, entre otros trastornos.

Todos estos métodos de sanación  perderían su valor si no los intentásemos integrar en nuestra vida con una forma de alimentación adecuada, ejercicio físico, relaciones sanas , mucho humor y una actitud que nos ayude a dar sentido a nuestra vida.

Espero que os haya servido este artículo para tomar conciencia de lo importante que es cuidarnos y prestar atención a nuestro cuerpo, para así poder dar lo mejor de nosotros a quien tanto lo necesita en este momento. Os deseo lo mejor para este año y sobre todo mucha salud, que es el pilar desde el que intento ofrecer lo mejor de mí a mis pacientes.

Artículo publicado en la revista:  www.universoholistico.es
 Enero 2010
Eutiquiano Endje

Actualizado (Sábado, 01 de Mayo de 2010 08:08)

 

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